El día de hoy se termina oficialmente Semana Santa, y esto sólo significa una cosa. El regreso de las clases virtuales. Odiadas por muchos, amadas por...Nadie realmente. En serio, nadie. Tanto estudiantes como profesores nos hemos tenido que adaptar a algo para lo que no estábamos preparados de ninguna manera, y es curioso. Porque pertenecemos a una generación que domina las nuevas tecnologías, que nos comunicamos a través de videollamadas, pero nos está costando un trabajo inmenso utilizarlas para algo productivo como lo es una clase. Así que hoy les contaré un poco de cómo he vivido este proceso desde mi propia experiencia así como la de conocidos que también están teniendo que padecer el mal necesario que son las clases virtuales. Antes de comenzar debo aclarar que aún no he tenido mi primera clase virtual y que sólo he utilizado Zoom para entrevistas de trabajo que no han sido para nada fructíferas. En el colegio donde trabajo hemos venido trabajando actividades a través de bl...